EL EMPERADOR SOLAR

Carlos S. MONTAÑA

(Miembro del Colectivo CdA)

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DOS MIL AÑOS DE LA MUERTE DEL EMPERADOR OCTAVIO AUGUSTO

Europa recuerda los 2.000 años de la muerte de Augusto La vida de Augusto, el primer emperador romano, es la protagonista de una exposición en las Caballerizas del Quirinal de Roma, que analiza con esta efemérides la personalidad de este personaje histórico que puso fin a la guerra y que hizo de Roma la capital del arte y la literatura. A la vez, y en toda Europa durante el año 2014, se celebran congresos y exposiciones que muestran aspectos concretos de la vida del personaje histórico mas influyente en los veinte siglos de historia común europea.

ALGO DIFERENTE SOBRE AUGUSTO - ARQUITECTO

Este texto trata de aportar algo diferente a lo que otros estudiosos han descrito. Augusto se consideraba así mismo como el "TEKTON" que construía un Mundo de justicia y equidad. Cuando en su autobiografía utiliza el verbo griego radical tek que significa: crear o dar a luz, se identifica de forma personal y sin intermediarios como el "Sumo Creador de Mundo-Europa"

"Un breve estudio etimologíco -que Heidegger practicó, aunque no fue el primero- muestra que tekhné está emparentado con el verbo tiktoo que significa no tanto crear cuanto engendrar. El arquitecto sería una comadrona o un parturiento que alumbra la vida en la tierra. De nuevo la imagen del Sumo Creador como arquitecto despunta de nuevo." Tocho T8

OCTAVIO AUGUSTO (23-9-63 a.C. - 19-8-14 d.C.)

El Príncipe Cayo Julio César Octavio nació en una de las familias más ricas de Roma y fue adoptado como hijo por Julio César, su tío abuelo, cuando contaba dieciocho años (septiembre 45 a.C.). Se desconoce la verdadera intención que César tuvo en el momento de la adopción y si en aquel momento, era conocedor de lo que el destino deparaba para su nuevo hijo. La realidad es que, una vez contemplado el nombre de Octavio en su testamento, lo envió a la Academia de Apolonia para que éste continuase allí sus estudios.

César era un perfecto conocedor del ideario de la Escuela de Apolonia. Con razón la ciudad era plaza protegida por el mismo, a la que le había otorgado estatus de ciudad libre. Apolonia se regía por una forma de gobierno en la que los poderes civiles, los señores dueños de la ciudad, se aconsejaban con los sacerdotes devotos de Apolo y con los maestros que formaban a sus alumnos en la Academia creada por Periandro de Corinto, cinco siglo atrás. Frente a otras Academias griegas, Apolonia contaba con maestros que ofrecían a sus alumnos conocimientos de iniciación a los Misterios Menores (los misterios del mundo y del hombre) y Misterios Mayores (los misterios del Cosmos y de la divinidad).

"El sol puede ser conocido por su lluvia de luz, indirecta y parcialmente sospechada su plenitud; o por su orbe dorado y flamígero, si se asciende la escalera del arcoiris hasta el origen mismo de toda luz."

Octavio realizó sus estudios de iniciación en compañía de Marco Agrippa, y juntos, ascendieron al observatorio del astrólogo Teógenes, donde les fue presentado su horóscopo. Esto dio como resultado la estrecha relación que, entre ambos, iba a producirse durante los años de vida común.

El 15 de marzo del año 44 a.C., la noticia del asesinato de Julio César sorprende a Octavio en la escuela de Apolonia. Decide regresar a Italia en barco y permanecer en Lupia, ciudad cercana a Bríndisi, en espera de acontecimientos. En ese corto viaje acompañaron a Octavio dos de sus compañeros de la escuela: Marco Agrippa y Cayo Mecenas y con ellos su maestro en filosofía y astrología Atenodoro de Tarso.

Durante los siguientes años, la actuación del joven Octavio le llevó a innumerables vicisitudes. Las decisiones que tuvo que tomar le permitieron sortear, con acierto, muchos de los peligros que fue encontrando en la búsqueda para alcanzar el poder político y militar, en un momento histórico de conflicto y de grandes intereses. Octavio salió triunfante para el devenir histórico. De este triunfo, señalar que en sus decisiones y desde el principio, estuvieron a su lado como consejeros principales sus colegas Agrippa y Mecenas y, como preceptor, su maestro Atenodoro.

Octavio, como alumno iniciado de la Escuela de Apolonia, tuvo conocimiento de la "Ciencia Sagrada" como conocimiento de las tradiciones provenientes de Grecia, Egipto y Mesopotamia.

Octavio fue el hombre que habría de continuar la obra de César, incluida la arquitectónica, por ello, finalizó el Foro de César; construyó, en el Foro Romano, el templo de Divus Iulius y, emulando a su tío, construyó un nuevo foro: el Foro de Augusto, el tercer foro de Roma en el que dedicó un gran templo a Mars Ultor (Marte Vengador) en recuerdo de su venganza contra los asesinos de su tío. En tiempos de Octavio, el aspecto del centro de Roma, con sus tres foros y nuevos monumentos, era ya grandioso. El propio Octavio se vanagloriaba de haber recibido una Roma de ladrillo que transformó en una urbe de mármol.

LA CIUDAD DE ROMA

Octavio en sus memorias Res Gestae escribe:

"Construí la Curia y su vestíbulo anejo, el templo de Apolo en el Palatino y sus pórticos, el templo del Divino Julio, el Lupercal, el Pórtico junto al Circo Flaminio - al que di el nombre de Octavia, quien había construido anterior-mente otro en el mismo lugar -, el palco imperial del Circo Máximo; los templos de Júpiter Feretrio y de Júpiter Tonante, en el Capitolio; el de Quirino, los de Minerva, Juno Reina y Júpiter Libertador, en el Aventino; el templo a los Lares en la cima de la Vía Sagrada, el de los Dioses Penates en la Velia y los de la Juventud y la Gran Madre, en el Palatino. Restauré, con extraordinario gasto, el Capitolio y el Teatro de Pompeyo, sin añadir ninguna inscripción que llevase mi nombre. Reparé los acueductos que, por su vejez, se encontraban arruinados en muchos sitios. Dupliqué la capacidad del acueducto Marcio, aduciéndole una nueva fuente. Concluí el Foro Julio y la Basílica situada entre los templos de Cástor y de Saturno, obras ambas iniciadas y llevadas casi a término por mi Padre. Destruida la Basílica por un incendio, acrecí su solar e hice que se emprendiese su reconstrucción en nombre de mis hijos [adoptivos], prescribiendo a mis herederos que la concluyesen en caso de no poder hacerlo yo mismo [14 aC]. En mi quinto consulado [29 aC], bajo la autoridad del Senado, reparé en Roma ochenta y dos templos, sin dejar en el descuido a ninguno que por entonces lo necesitara. Durante el séptimo [27 aC], rehice la Vía Flaminia, entre Roma y Ariminio, y todos los puentes, salvo el Milvio y el Minucio."

Todas estas obras han pasado a la historia con la única autoría del propio Octavio.

Él mismo se ocupaba de la correcta fundación de las ciudades, que durante su mandato se crearon en los territorios bajo su control. Éstas, debían de ser proyectadas de acuerdo a las reglas de la geometría, que se estudiaban en los collegia romanos y que permitían una correcta interpretación del rito sagrado. Octavio viajó durante su mandato por todos los territorios del Mediterráneo y fue conocedor de todas las tradiciones sagradas de los pueblos vecinos.

Escribió Octavio:

"Fundé ciudades militares coloniales en Africa, Sicilia, Macedonia, en ambas Hispanias, en Acaya, en Siria, en la Galia Narbonense y en Pisidia. En Italia hay veintiocho colonias fundadas bajo mis auspicios y que, ya en vida mía, se han convertido en ciudades pobladísimas y muy notorias"

"Vitruvio dedica sus Diez libros al Emperador, de cuya «inteligencia divina» solicita, no sólo la debida protección para su trabajo sino también la implicación del propio soberano en lo que se refiere a los contenidos del mismo, continuando así la tradición de los reyes-arquitecto iniciada por Nembrod, que lo fue de la Torre de Babel, y heredada, entre otros, por Gudea, Alejandro Magno, Julio César, Adriano, quien no en vano se autoapellidaba el Arquitecto..." (Entre Dios y Vitruvio: magisterios primevos en arquitectura. José Manuel Prieto González)

"Entre el gran número de monumentos públicos cuya construcción se le debe, cuéntanse principalmente el Foro y el templo de Marte Vengador, el de Apolo en el Palatino y el de Júpiter Tonante en el Capitolio. Construyó un Foro, porque el creciente número de litigantes y de los negocios, haciendo insuficientes los dos primeros, exigían otro. Así, pues, sin esperar a que el templo de Marte estuviese concluído, se apresuró a mandar que se dedicase especialmente el Foro nuevo a los procesos públicos y a la elección de jueces. En cuanto al templo de Marte, había hecho voto de construirlo durante la guerra de Filipos, emprendida para vengar a su padre. Decretó, en consecuencia, que allí se reuniría el Senado para deliberar acerca de las guerras y de los triunfos; que de allí partirían loS que marchasen con algún mando a las provincias; y que allí, en fin, irían a depositar las insignias del triunfo los generales victoriosos. El templo de Apolo se construyó en una parte de su casa, en el Palatino, derruida por el rayo, y donde habían declarado los arúspices que este dios pedía morada. Añadióle pórticos, y una biblioteca latina y griega. En sus últimos años convocaba frecuentemente el Senado e iba a él para reconocer las decurias de los jueces. El templo de Júpiter Tonante fue un monumento de su gratitud por haber escapado de un peligro durante una marcha nocturna, en una de sus expediciones contra los cántabros, en la que surcó su litera un tayo, matando al ésclavo que le precedía con una antorcha en la mano. Hizo además ejecutar otros trabajos bajo el nombre de otras personas, por ejemplo, con los de sus nietos, de su esposa y de su hermana; tales son el pórtico y la basílica de Cayo y Lucio, los pórticos de Livia y Octavio, y el téatro de Marcelo. Frecuentemente, también, exhortó a los principales ciudadanos a embellecer la ciudad cada cual según sus medios, o con monumentos nuevos, o reparando y adornando los antiguos, y este solo deseo hizo que se construyera considerable número. Por esta razón elevó Marcio Filipo el templo de Hércules a las Musas; L. Cornificio, el de Diana; Asinio Polión, el vestíbulo del de la Libertad; Munacio Planeo, el templo de Saturno; Cornelio Balbo, un teatro; Estatilio Tauro, un anfiteatro. y, en fin, M. Agripa, muchos edificios espléndidos. Dividió a Roma en regiones y barrios, encargando la vigilancia de las primeras a ciertos magistrados anuales que la obtenían por suerte, y la de los barrios a inspectores elegidos entre la plebe que habitaba en ellos. Estableció rondas nocturnas para los incendios, y para prevenir las inundaciones del Tíber hizo limpiar y ensanchar su cauce, obstruído desde mucho tiempo por las ruinas y estrechado por la extensión de edificios. Con objeto de facilitar por todas partes el acceso a Roma, se encargó de reparar la vía Flaminia hasta Rimini, y quiso que, a imitación suya, todo ciudadano honrado con el triunfo, emplease en pavimentar un camino el dinero que le pertenecía por su parte de botín. Reconstruyó los templos que el tiempo o el incendio habían destruido, y los adornó, como a los otros, con riquísimos presentes, llevando en una sola vez al santuario de Júpiter Capitolino dieciséis mil libras de oro y piedras preciosas y perlas por cincuenta millones de sestercios." Suetonio, Vida de Augusto.

Octavio fue nombrado por el senado "Princeps" (arkhon en griego), el primero entre iguales, en el año 28 a.C.

Reformó las instituciones romanas, adaptándolas a la necesidad de gestionar un Imperio tan extenso, así, creó el Consejo del Príncipe, órgano de gobierno integrado por hombres de su confianza (Agrippa, Mecenas…); dividió las provincias en senatoriales (confiadas a un gobernador, sin mando militar, nombrado por el Senado) e imperiales (gobernadas por un legado del emperador); reorganizó la fiscalidad, sometiéndola a su gestión directa y haciéndola menos gravosa; protegió el culto a los dioses; favoreció al orden ecuestre frente a la aristocracia senatorial; aseguró los límites del Imperio frente a partos y germanos y continuó la expansión en la zona del Danubio y del mar Negro.

OCTAVIO PRINCIPE AUGUSTO

El propio Octavio describe en su biografía:

"Durante mis consulados sexto y séptimo [28 y 27 aC], tras haber extinto con los poderes absolutos que el general consenso me confiara la guerra civil, decidí que el gobierno de la República pasara de mi arbitrio al del Senado y el pueblo romano Por tal meritoria acción, recibí el nombre de Augusto, mediante senadoconsulto. Las columnas de mi casa fueron ornadas oficialmente con laureles; se colocó sobre su puerta una corona cívica y en la Curia Julia se depositó un escudo de oro, con una inscripción recordatoria de que el Senado y el pueblo romano me lo ofrecían a causa de mi virtud, mi clemencia, mi justicia y mi piedad. Desde entonces fui superior a todos en autoridad, pero no tuve más poderes que cualquier otro de los que fueron mis colegas en las magistraturas."

El título de Augusto, cuyo significado es santo, consagrado, refleja el cometido de su misión, asumida desde este momento de manera pública por el senado de Roma.

Todas las disposiciones llevadas a cabo durante estos años, coinciden con otras de tipo simbólico que permiten comprender como Octavio (después de la victoria de Accio en el año 31 a.C., sobre su rival Marco Antonio) lleva a cabo de manera completa las enseñanzas recibidas en la Academia de Apolonia, y que están comprendidas en la filosofía de gobierno de la sinarquía.

Octavio siguiendo el pensamiento de Cípselo, Periandro, Anaximandro, Clisteneo y Pericles recupera la visión del Arkhé. Los nuevos Arkhontes de la ciudad, tienen esta misión: hacer que vuelva el Orden y la Armonía a la ciudad. Sin embargo, para Octavio es muy importante subrayar, y en sus escritos lo hace de manera repetida, que no es por él y su voluntad que se produce la transformación, si no al revés, el Pueblo, y el Senado como su representante directo, es el que impone las nuevas condiciones. El nuevo orden social es un orden "democrático" que proviene por voluntad del Senado y que reconoce los méritos de Octavio al ceder los poderes por él reconquistados.

Octavio inaugura un período donde los nuevos Arkhontes gobernarán y los filósofos aconsejarán a estos dirigentes, iluminando al pueblo a través de las Academias y los centros de aprendizaje. Así fueron puestas las bases de la Edad de Oro, del gobierno de Octavio Augusto, el Príncipe. La etimología griega de la palabra príncipe permite comprender mucho mejor el sentido de las reformas llevadas a cabo por Octavio en esta época. En griego, príncipe, se escribe arkhon, lo que nos da respuesta luminosa al papel jugado por Octavio durante su mandato.

Pero además, es importante comprobar que el gobierno colegiado, compuesto por sus hombres de confianza, aunaba el poder religioso, el poder económico y el poder cultural, a través de sus representantes: "los llamados nuevos Arkhontes". En los años en que Octavio llevó a cabo las reformas en el modelo de gobierno, tres eran los representantes de los tres poderes del Imperio: Octavio, como Príncipe (arkhon) y principal representante del poder civil; Lépido, como Pontífice Máximo (arkhiereos) y máximo representante del poder religioso y Agrippa, como maestro (arkhitekton) y máximo representante del conocimiento que residía en la Academia de Roma

"No es posible imaginar como no pudieron coincidir durante la “década prodigiosa” de los años veinte del siglo I a.C. dos arquitectos tan excepcionales como Vitruvio y Agripa, en la misma ciudad de Roma y bajo la protección de Augusto, y que mientras uno escribía el mejor y más completo tratado sobre arquitectura clásica, el otro proyectaba y ejecutaba las más grandiosas obras de edificación y urbanismo del mundo romano."