UN JARDÍN EN LA VIENA PÁLIDA *
Josep M.GRÀCIA
Entrevista a Anton SCHWEIGHOFER, Architekt
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Esta entrevista se realizó en el año 1992. Anton Schweighofer es profesor de la "Technische Universität Wien" y presidente de la "Adolf Loos Austrian Research Association", actualmente, aún en activo profesionalmente, está retirado de la docencia. Si publicamos aquí esta entrevista es porque creemos que este arquitecto tiene una obra coherente con una concepción universal de la arquitectura. Él nos dijo, no hace mucho, que para él ser libre está por encima de la armonía, a propósito de un debate que mantuvimos acerca de la voluntad del arquitecto de servir al oficio. También podrá verse que la idea de una concepción arquitectónica que planea por encima de los estilos y las determinaciones históricas es básica en su manera de enfocar el oficio de arquitecto. La modernidad, ni cualquier tiempo histórico, es suficiente para que no se de en la mente de cada cual, y de la manera que cada cual tenga o pueda a bien manifestar, concepciones que propiamente tienen que ver con el oficio, con sus orígenes míticos, con sus mitos fundacionales, con la imbricación con el mundo y la naturaleza.

El estudio del profesor Schweighofer está en NurBdorf, la parte alta de Viena desde donde se divisa a la ciudad ocupando la planície y al Donaukanal tanteándola suntuosamente, buscando su centro. El estudio, que ocupa parte de un gran casón antiguo y de ciudadas proporciones (que resulta, al final, ser una casa de vecinos), disfruta de un jardín de límites inprecisos y extraordinaria frondosidad: robles, sauces, abetos, tiernas acacias y arbustos varios bordean sinuosos caminos de aspecto romántico con bancos, estatuas y fuentes... multitud de aves y algún que otro mamífero. El jardín es extraordinario a consecuencia de un hecho singular: el propietario de la finca tiene prohibido el acceso a él a cualquier vecino, amigo de vecino o colaborardor del taller del Profesor. A la ausencia de humanos le corresponde, casi siempre, la plenitud de vida animal y vegetal.

El espacio natural no necesita de la presencia del hombre para tener sentido, el espacio arquitectónico sí. Por eso a Schweighofer le da igual tener o no acceso al jardín, él dice que allí todo funciona según un orden cíclico e inalterable que no sabe de relatividades y se deleita contemplandolo sin ningún tipo de inquietud. En contraposición, su función como arquitecto, dice, consiste en la construcción de espacios en dónde se posibilita el desarrollo de una actividad (humana) previamente establecida y que en última instancia ésta es la que da sentido al espacio. Para él la arquitectura es una re-estructuración: se re-establece un orden preexistente haciéndolo perceptible para el hombre; por eso las leyes y los elementos clásicos de la arquitectura no están ligados primordialmente a un tiempo ni a un entorno determinado sino al proceso cultural de la vida. Así para el Profesor, la calidad artística de la construcción no depende de la impronta de la época ni a una vaga voluntad individual, sino que la actividad artística obedece a las leyes de la necesidad y de la tradición y en esencia entraña una realización acreditada de la vida y de sus exigencias materiales, anímicas y espirituales.

Después de la entrevista no subyace ninguna pregunta; decidimos transcribir sólo las respuestas; se habló de la parte en relación al todo... de lo que somos y no somos en relación a lo que es y no es... al final advertimos que pensar que el Universo es un gran Templo basado en la proporción y la armonía, es decir en la analogía, no es una vaguedad poética sino una certeza Científica, y que saber plasmar esta certeza Científica en el orden terrenal de lo sensible es el Arte de la Arquitectura.

Entrevista

Cuando nos pronunciamos sobre conceptos de la arquitectura o de la creación arquitectónica -aunque sea en respuesta a preguntas concretas- nos arriesgamos a caer en razonamientos folosóficos; es mejor, pues, introducir primero el ideario.
Ser humano implica tener hogar.

El hogar natural del espíritu y del alma es el cuerpo.

Este "hogar-cuerpo" no nos permite a nosotros, los que hemos nacido, morar en él. Apenas vislumbramos que este refugio es un espacio. Para nuestro cuerpo hemos de crear un hogar artificial.

El hogar artificial concebido por el hombre tiene que cumplir, en principio, las mismas tareas que el hogar natural, el cuerpo. "Satisfacer" las necesidades psíquicas y físicas significa encontrar una armonía entre la contradicción que implican.

Encontrar lo común en lo diferente sin borrar el carácter del "ser distinto", descubrir el orden inmanente... esto es lo que determina un proyecto. "Encontar" y no "inventar" la estructura en que se basa el orden esto es la condición previa a una solución clara y precisa. Y sólo ésta refleja las leyes y los ordenamientos intemporales.

Para que el espíritu, el alma y el cuerpo puedan "convivir" han de encontrar el orden existente para poner las cosas en conconancia. "Consonancia" es el orden natural que no puede obtenerse por la fuerza.

El objetivo, el motivo de mi trabajo es encontrar y no inventar el orden natural; lo debemos buscar en la naturaleza de las cosas.

Es menester encontrar y crear -reaccionando y concibiendo- un orden en el espacio para las finalmente eternas necesidades y condiciones de lo espiritual, lo psíquico y lo físico. éste permite al ser viviente desenvolverse y encontrar satisfacción como en un hogar-cuerpo natural.

Para ello, la arquitectura ha de conceptuarse a diferentes niveles, y tener en cuenta también tiempo y espacio, movimiento y desarrollo. Conceptos que contemplan un solo nivel pueden ser de ayuda, pero las obras permanentes se mantienen intrinsecamente "abiertas" al DESARROLLO, como un recipiente que pueda dar cabida a los más diversos contenidos.

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La importancia que tiene la naturaleza, las leyes, la tradición, la razón de ser de la función, la economía y la cultura para la arquitectura se puede desprender de los grandes maestros de la construcción y de la palabra. Se podrían nombrar aquí como ejemplo: Vitruvio y Loos, Sullivan, Kahn, Corbu, Frank y muchos más. Toda arquitectura de calidad permite percibirlo y comprenderlo.
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Piensa sobre el presente y te encontrarás en el futuro. Todo es simultáneo, todo siempre existe y no sólo desde que hablamos del pluralismo.
Todo está en movimiento, y a pesar de ello existe un orden intemporal. La arquitectura sólo es un ejemplo de ello. Deseos, esperanzas y opciones de este mundo dependen del lugar y del tiempo. La arquitectura es un mero espacio para su desarrollo o su obstrucción.

La explosión demográfica, hambre, escasez de recursos, medio ambiente, todo ello determina la arquitectura más que antes. Casas móviles, contenedores, soluciones provisionales, éstas deberían ser las respuestas a nuestros problemas, mejores que las que ofrece la arquitectura inflacionaria de las revistas. Es más sincero y antes se consideraba también más estético.

Para completar lo dicho hasta el momento: tenemos que planificar y edificar un espacio en el cual puedan tener lugar los acontecimientos de la vida. Hoy en día convierten una lámpara en objeto en vez de iluminar un objeto con la lámpara. Aldo Rossi lo expresó de manera parecida.

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Los aspectos disciplinares de la arquitectura que más me interesan son el ser individual y la comunidad, y la tierra como espacio concebible.
Lo repito, se trata de leyes y ordenamientos realmente perceptibles que se deducen de las leyes y los ordenamientos del universo. Son los puntos de referencia del hombre.

El espacio privado, la célula, la seguridad y la patria son meras referencias para el individuo como la ciudad, es espacio abierto y la variedad lo son para la comunidad. Pero esto tambien lo escribió Vitruvio apelando a la conciencia del arquitecto. Se sabe desde siempre que todo influye al crear el espacio vital. Por ello nada se puede excluir. El arte y la ciencia, que suelen ser considerados antagónicos, en las obras de los maestros ya hace tiempo que han consumido el matrimonio.

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Una visión del mundo orientada al consumo y al producto domina en nuestra cultura, pero ya se ha visto que no es el remedio universal. En principio no se puede negar la importancia de la economía; también en culturas primitivas se puede observar esta visión de los procesos vitales. Aunque parezca carente de casi todo principio ético, religioso o humano, sigo creyendo en la existencia de estos valores. "Veo el mundo tal como no es, por ello dispongo de fantasía; lo veo como debería ser, por ello soy idealista; lo veo tal como es, por ello tengo conocimiento. A pesar de todo tengo sentido del humor" dice Carl Merz con todo acierto.

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Una exposición de Rudofsky llevaba como título: "No necesitamos ninguna arquitectura nueva, necesitamos una nueva forma de vivir". Es lo que pienso yo también.

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Actividades privadas y públicas, comportamientos y sus respectivos espacios -interiores y esteriores- son cuestiones de respetar el "otro". Cultura, democracia, libertad, son conceptos que están en estrecha relación con esto. Pero el respeto también nos ayuda a entender los derechos sin esfuerzo alguno. No se debería olvidar nunca que la arquitetura tiene mucho en común con la política.

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La afirmación de Kahn que el espacio es un concepto relacionado con una forma que no tiene ni figura ni dimensión es un ejemplo maravilloso de cómo pueden cooperar arte y ciencia, lo racional y lo irracional, lo estable y lo fugaz, lo tradicional y lo visionario. Él mismo -pensador y arquitecto, poeta e investigador- muestra en sus trabajos cómo se encuentra y no se inventa; cómo, confiando en el pasado, se descubre; y cómo, persiguiendo este descubrimiento dentro del mismo orden cósmico, se logran visualizar estructuras que para muchos no eran visibles. Paul Scheerbart -arquitectura de vidrio- es otro ejemplo de estas personas singulares. Vivimos "en el mundo", pero también "con el mundo". Los símbolos forman parte de nuestra existencia, pero para ser eficientes tienen que "surtir efecto". Nuevos símbolos no se crean de manera artificial, ni se intercambian con otros ya existentes, sino que son más bien unos todavía portadores de significado. Lo mismo ocurre con los estilos en la arquitectura. Quien cree hoy en día en serio poder crear?.

*Entrevista realizada por Josep M. Gràcia publicada en Hora Zutz, Tercera época, Barcelona, 1992, pp. 28-29.