APUNTES SOBRE ARQUITECTURA SAGRADA

 

Página Principal

-----

Contacto

"En otro tiempo, en los siglos órficos,
el espíritu soplaba donde en mármol..."
P. Valéry

"...todo edificio construido según criterios estrictamente tradicionales presenta, en la estructura y disposición de las diferentes partes de que se compone, una significación "cósmica", la cual, por lo demás, es susceptible de doble aplicación, conforme a la relación analógica entre "macrocosmo" y "microcosmo", es decir, que se refiere a la vez al mundo y al hombre. Esto es válido, naturalmente y en primer lugar, para los templos u otros edificios con destino "sagrado" en el sentido más limitado del término; pero, además, lo mismo ocurre con las simples habitaciones humanas, pues no ha de olvidarse que, en realidad, no hay nada "profano" en las civilizaciones íntegramente tradicionales, de modo que solo por efecto de una profunda degradación ha podido llegarse a construir casa sin proponerse otra que responder a las necesidades puramente materiales de sus habitantes, y éstos, por su parte, han podido contentarse con moradas concebidas según preocupaciones tan estrecha y bajamente utilitarias. Va de suyo que la significación "cósmica" de que acabamos de hablar puede realizarse de múltiples maneras, correspondientes a otros tantos puntos de vista, que darán nacimiento así a "tipos" arquitectónicos diferentes, algunos de los cuales estarán particularmente ligados a tal o cual forma tradicional..."
R. Guénon, "El simbolismo de la cúpula"


Entendemos que la única manera de acercarnos a la Ciencia Arquitectónica (Ciencia en tanto que se le suponen unos principios determinantes e inmutables) es por su presencia simbólica. Siendo simbólico él mismo, el Edificio, y toda construcción humana que se sustente sobre dichos principios, se presenta como una "piedra viva", un mapa de conocimiento, un código significante, transmisor del contenido tradicional.

"Se comprenderá, dice F. Chueca Goitia, (...) cuánto nos interesa la forma en Arquitectura como asiento de toda posibilidad simbólica, como 'simbólica ella misma'...";


en este mismo sentido se enfatizan, en toda representación arquitectónica, los invariantes, aquellos principios en virtud de los cuales la Arquitectura es una imagen simbólica del Kósmos.
Al decir "principios" nos referimos a los universales, más allá de los generales o categorías aristotélicas, y el dominio propio de estos universales es el de la metafísica.
Dice Plotino:

"... los oficios como la albañilería y la carpintería (...) toman sus principios de ese reino (el Reino Ideal) y del pensar en lo de más allá."


Esta es la razón por la cual aquello que hace el arquitecto al proyectar y el constructor al construir haya sido desde siempre considerado como una iniciación de oficio que, en tanto que tal, implica rito y símbolo.
Es un oficio sagrado por cuanto entiende la Arquitectura como mímesis del Mundo, es decir, como una cosmología, o, si se quiere, la obra construida como imagen simbólica del Kósmos. La mímesis verdadera implica, necesariamente, anámnesis, "no-olvido" -que es en esencia intuición intelectual-:

"...La construcción de una morada humana o de un edificio comunitario es siempre, en algún sentido, una anámnesis, el recuerdo de la 'instauración' divina de un centro del universo"


Instauración de un centro del universo por la divinidad o Principio que toma, en nuestra tradición, el nombre de Gran Arquitecto del Universo: el hecho constructivo (una ciudad, un templo, una casa, una tumba...) presupone, pues, la instauración de un punto o centro sobre el territorio, origen y fin del espacio arquitectónico (espacio estructurado y cualificado) a imagen y semejanza de aquel gesto creador primordial, génesis de las condiciones espacio-temporales propias del mundo manifestado. Es mediante este recuerdo (anámnesis) del acto creativo cósmico que éste se realiza y actualiza permanentemente; y es por todo ello que esta actividad constructiva es además un acto ritual.
En tanto que Ciencia y Arte tradicional, es un soporte o vehículo simbólico para el conocimiento real y efectivo de la realidad última del ser, para la realización espiritual (allí donde espiritual e intelectual coinciden), del individuo; la obra construida es el reflejo externo de la edificación del "templo interno", único y verdadero fin de toda labor simbólica.

"A medida que construyo me voy construyendo... dice el Eupalinos de P. Valéry"


La construcción de este "templo interno" se entiende como una progresiva "iniciación en los misterios" que opera igualmente por anámnesis, es decir, no se averigua o desvela (al.letheia) sino lo que de conocimiento inherente al ser manifestado existe ya: no es aquel recordar pretérito de la mente el agente de la averiguación (es decir, del descubrimiento de la Verdad) sino la "intuición del origen", la "visión" sintética que lo refunde todo "en la unidad primordial aún no diferenciada".